Salimos temprano para disfrutar de la IV Edición de Festival 2010. Un sol de justicia nos acompaño hasta llegar a La Manga del Mar Menor, mas concretamente, a .

Siguiendo las indicaciones nos encontramos con el improvisado aparcamiento, lleno de polvo y poco iluminado, destinado a los asistentes que desde primera hora de la tarde ya se encontraban hidratándose y preparándose para la larga noche que les esperaba. El polvo y el calor ayudo a decidir no tardar mucho para entrar en el recinto del festival.

Nada más entrar nos encontramos con el escenario Electromar Room, con bastante público desde las primeras horas. A su espalda, el Stage Radio3, el que seria durante toda la noche el lugar de los principales nombres.

No pudimos disfrutar del madrugador Alex Ander, que al parecer, al tener de madrugada otro bolo en Londres tuvo que adecuarse a este temprano horario, que aunque algo especial para su estilo musical, ya viene siendo habitual en él en otros festivales.

Nos vamos haber como sufre The Leadings con su Dj Set el estar en el escenario principal a primera hora y sin una pizca de sombra, y nos encontramos a unos pocos valientes que gracias a pop electrónico de los murcianos, pudieron soportar el sofocón sin sufrir una insolación.

Con el sol ya escondiéndose cerca del horizonte salta al escenario , y el Stage Radio3 no tardo en empezar a coger buen aspecto en forma de público. Los madrileños se han tirado a la calle para presentar su nuevo disco Sleepwalkers, una segunda entrega y un impactante álbum de expiación nocturna. Se nota que la incorporación del vocalista Matthias Freund proporciona a Cycle más frescura en el escenario de la que ya tenia, aunque pudimos observar en la escasa hora que estuvieron en el Electromar, que viendo una actuación, vistas todas. No les falto la fuerza de sus discos y la mayoría de sus clásicos, aunque todos nos quedamos con ganas de más.

Cerrada la corta actuación de Cycle nos encontramos con la nota negativa de la noche, retrasa su actuación, según pudimos entender a que se “perdieron” en su camino a Playa Honda. Para cubrir este periodo de tiempo la organización decide poner a los mandos a , conocido dj del festival y de casi todos los asistentes, que desde adquirió la residencia en Metro Dance Club no a parado de gustarnos cada vez más.

Llega Delorean y no se le ocurre otra cosa a la organización que adelantar la hora de actuación, ya cambiada anteriormente, que durante todo momento estuvo indicada en las pantallas. Empiezan su actuación al parecer con algo de prisa, podría decirse incluso que algo nerviosos, y el público tampoco ayudo a mejorar la actuación.

Francamente, esperábamos más de un grupo, el cual había dejado aparcada durante algunos días su exitosa gira por tierras estadounidenses. Flojos durante el principio del concierto, supieron meterse poco a poco al público asistente, hasta llegar hasta su última parte donde pudimos escuchar algunos de sus delicatessen, en especial “Deli”.

Antes de llegar al gran cabeza de cartel de la noche nos encontramos con Pablo Bolivar, el dj de Decoder Muzique supo perfectamente conectar las dos partes diferenciadas en el festival, haciendo el transito perfecto desde el pop-indie del principio hacia la parte electrónica de la noche, con su experimental-ambiental que suele realizar en sus sets.

Con la llegada de al escenario principal del Electromar ya estaban todos expectantes. El pinchadiscos procedente de EEUU consiguió enloquecer a los asistentes gracias a su calidad de entremezclar el House-Techno a su antojo. Durante su actuación pudimos observar los pequeños artificios pirotécnicos que acompañaron a los mejores djs que faltaban por llegar durante la noche.

El productor y DJ de Munich, Florian Senfter, entro en el escenario con su proyecto . El alemán lleno de vida tanto el escenario de Stage Radio3, como a los Electroasistentes con uno de los actos en vivo de la música electrónica más visitados en los escenarios de los mejores clubes internacionales. La italiana termino por reventar a los festivaleros con su potente Techno.

Terminamos el festival con sabor agridulce. Sin lugar a dudas la gracia de estos eventos son los artistas, en este caso de gran altura, pero no podemos olvidarnos de la organización. El Electromar Festival, que este año estreno nueva ubicación, ha tenido una gran oportunidad de convertirse en un festival de referencia en un marco incomparable como puede ser La Manga del Mar Menor, pero los fallos como las largas colas tanto en las entradas o como en la sacada de tikets no ayudan.

No olvidemos que nos encontramos con un festival muy joven, en solo tres años no a parado de multiplicar su publico asistente. Esperamos todos que vayan aprendiendo de sus fallos y convertirse en un festival acorde a los artitas que trae.