Comenzaba la noche del Sábado con , lo de Momposina le viene por ser de la isla fluvial de Mompox o Mompós. Estudiosa de las tradiciones sobre el terreno, lleva consigo toda la cultura de la costa caribeña. Un concierto completo de palmas y percusiones. Junto a los porros, cumbias, zambapalos, abozaos, merengues, afros y sextetos palenqueros constituyen los ritmos de su último disco ‘La bodega’, producido por ella misma.

Al finalizar la Momposina, comenzó el montaje de uno de los escenarios mejor presentados de todo el festival, y en el filo del escenario nos dejaban caer lo que predominaria el resto de la noche, TANGO.

Con llega el “Tango 3.0”. En el último año del siglo XX empezaron a transgredir códigos y a preparar el tango para las pistas de baile de los clubs del XXI. Respetan el tango tradicional, pero no olvidan que fue fruto de un encuentro multicultural, una acumulación de influencias, y por lo tanto no hay justificación para el purismo.

Unos espectaculares visuales acompañaron en todo momento al grupo, en especial a la violinista Line Kruse, situada debajo de la cortina blanca que haría las veces de pantalla.

Para finalizar la noche nos encontramos con el Nº 1 en casetes de Siria, un tal Omar Souleyman que nos sorprendió con su trance hipnótico popular de mercadillo Damasco durante los primeros minutos, pocos fuimos los que aguantamos más.